martes, 30 de junio de 2015

NOIR V

El señor Knight pertenecía al único linaje aristocrático de toda la ciudad. Criado entre algodones por encima del estiércol; y no era una metáfora, literalmente su familia se hizo de oro gracias a la mierda. Sus exportaciones de deshechos animales eran famosas en todo el país. Algo había en aquellos montones de putrefacción que los agricultores adoraban. "El ciclo de la vida" era su eslogan. Reconozco que el tipo tenía gracia. No deja de ser irónico que la gente más prestigiosa estuviera de mierda hasta las cejas. O quizá es una condición indispensable para estar por encima de los demás. Mi abuela me decía siempre que nadie se hace rico siendo honrado. 
En principio solo teníamos que seguir al tipo, hacerle unas fotos con su amante y recoger el resto de la pasta. Sí, lo se, típico. Pero venga! No somos Dick Tracy, y de algo hay que comer. Así que ahí estábamos Calahan y yo, una vez más, sentados en su coche haciendo guardia. Oyendo la misma emisora de siempre. Dios como odiaba a esos tipos. No entendía como podía gustarle tanto a mi socio hasta que descubrí su problema con las apuestas deportivas. Algo que nos trajo un montón de problemas... 

lunes, 29 de junio de 2015

NOIR IV

- No se preocupe Miss Knight, nosotros encontraremos las pruebas y se podrá deshacer del cerdo de su marido.- Calahan sabía cómo tratar estos casos típicos de cuernos. La mayoría de las veces sólo teníamos que seguir a la puta de turno y por un par de pavos nos preparaba ella misma toda la escena. Sexo sucio, con remordimientos pero sin mesura. Un par de fotos y el obligado chantaje al marido o a la esposa traicionera y ya teníamos el mes cubierto. Pero esta vez había algo diferente. La señora Knight tenía algo en la mirada, no era un ataque de celos común; algo me decía que en realidad estaba pidiendo ayuda. Sus ojos proyectaban algo más que venganza. Podía notar el miedo en su manera de coger su vaso y dar esos largos tragos. Vodka de importación. Demasiado fuerte para alguien que pretende ser tan frágil. 
Antes de irse, dejó un sobre bien abultado encima de la mesa. Mucho dinero para algo tan fácil. Un escalofrío recorriendo mi espalda no era un buen presagio. 

viernes, 26 de junio de 2015

NOIR III

Debían ser las tres o cuatro de la madrugada. Nuestro contacto llegaba tarde y mi socio se había perdido entre la multitud de aquella taberna inmunda. Calahan presumía de conocer a todo el mundo pero en realidad, su imponente ritmo a la hora de ingerir alcohol le proporcionaba una simpatía poco frecuente en esta ciudad, eso hacía que la gente confiara en el de manera sorprendente; lo cual era perfecto para nuestro trabajo. Yo en cambio, era un tipo de acción. Cuando la amabilidad de Calahan ya no hacia efecto, entonces la firmeza de mis puños entraba en acción. Y creerme si os digo que era necesaria mas veces de las que me hubiera gustado. A la gente no le gustan las preguntas y mucho menos dar información a cambio de unos pavos. 
No se cuanto tiempo estuve con la mirada perdida en mi vaso semi vacío, cuando aquel perfume noqueó por primera vez mis sentidos. 
Nuestro contacto. Mi perdición. 

jueves, 25 de junio de 2015

NOIR II

Los primeros días fueron largos y tediosos. Calahan intentó hacerse "el jefe" conmigo, pero esa técnica nunca funciona. Lo que yo quería era un trabajo. Algo que me pague el whisky y el tabaco y compañía ocasional; y si puedo desfogar mi ira crónica de vez en cuando mucho mejor. Al no poder entrar en las policía y tener fobia al ejército, creí que detective era una buena opción. 
Ahora lo que tenía era una oficina sucia y pequeña y un socio pesado que no dejaba de decirme lo que debo o no debo hacer. Así que, por primera vez en mi vida, decidí tomármelo con calma y esperé a ese gran caso del que siempre hablaba Calahan. "Es la esperanza del detective" decía; "¿como crees que podemos aguantar esta mierda?" Tenía toda la razón. Deambulando por los peores barrios de las peores ciudades; haciendo tratos con la peor calaña; haciendo guiños al diablo en cada trato. Pensándolo bien, quizá no estuviera tan mal, al menos al principio. Después la cosa se complicó, demasiado...

martes, 23 de junio de 2015

NOIR I

Fue la ultima vez olí su perfume. Una noche fue suficiente para atraparme en su recuerdo. Ahora veo que cometí un grave error. Dejarla entrar en mi vida, aunque fuera sólo una noche, me costaría la vida... Y la muerte. 

No habían pasado más de tres meses desde que me expulsaron de la academia de policía por aquel desafortunado incidente cuando me encontré con Calahan. Después de varios tragos y una larga charla me convenció de asociarme con el. De la noche a la mañana me convertí en detective privado en la peor cuidad del mundo. "Alguien con mi carácter es perfecto para el puesto" me dijo mi nuevo socio. Es precisamente mi carácter lo que me costado todo lo bueno de mi vida. Lo único que estaba claro era que no iba a usar un estúpido sombrero o una absurda gabardina. Si se trataba de pasar desapercibido ya no era posible debido a mi cicatriz. 

viernes, 12 de junio de 2015

Crónicas de Apaña. Epílogo: Noviembre

El resultado de la primera contienda electoral del año ha fragmentado y difuminado las expectativas de un cambio político radical en Apaña, desdibujando a la vez la tradicional faz del pintoresco reino, más parecida ahora a un retrato cubista.
En estas elecciones en las que se decidía el sino de municipios y regiones, el corrupto Partido Impopular que ostenta el poder nacional, ha perdido todo su poder regional y municipal, saliendo sin embargo sus líderes a la palestra a celebrar la hazaña de haber sido la fuerza más votada.
En cuanto al principal partido de la oposición, liderado por el Bello Paco López, éste ha perdido posiciones de manera considerable en todos los territorios, saliendo sin embargo a escena en la noche electoral a celebrar su éxito en los comicios con aire victorioso.
La revolucionaria y televisiva fuerza política Veremos, que aspiraba a la mayoría absolutísima y absolutista para imponer su polémico nuevo orden, ha entrado con fuerza en parlamentos y cabildos, pero en segunda o tercera posición. Su líder, como no podía ser menos que otros, compareció la misma noche para celebrar el gran triunfo de su partido.
La nueva, televisa y tanto más telegénica, fuerza política aparecida en los últimos meses, el llamado Centro Democrático del Centro Centrista, ha entrado también con fuerza pero quedando en una tercerísima o incluso cuarta posición, tras lo cual su compareciente líder ha sido aclamado como "Presidente Presidente" mientras también éste, a imagen de sus homólogos, celebraba lo que considera un exitazo electoral.
En el capítulo de dramas personales, la conservadora lideresa del Distrito Federal Capitalino compareció en lágrimas sollozando "No me jubiléis todavía, quiero ser alcaldesa eterna, tengo toda la vida por delante. Pactemos please" (se ve que sabe inglés). Ante tal dramatismo, la nueva alcaldesa in pectore, una neomaoísta de 71 años, ha respondido a aquella otra "que te calles, que vamos a plantar verduras en el Club de Golf" lanzándole un vaso de agua y provocando tal reacción química que la veterana bruja munícipe se ha desvanecido dentro de su cursi ropita de punto de cruz mientras murmuraba "me derritoooo...". Otra de las lideresas salientes, desde su pseudo virreinato costero, sentadita en el borde de su Gin Tónic gigante, ha manifestado que va a encabezar una cruzada contra los nuevos partiditos, al tiempo que su barman la abrazaba consolándola en el ocaso de su carrera y dándole golpecitos en la espalda acompañados de un melancólico "Ea, ea, ea".
Habida cuenta de los anteriores resultados, cabe deducir que el panorama que se abre a partir de ahora, siendo bien diferente, no es ya tan incierto como se auguraba. Las elecciones que iban a abrir el fuego para la debacle del reino por derribo, parece que tan sólo han iniciado el cambio que ahora permitirá perpetuarlo, con sus apabullantes miserias pero con algunas grandezas antes denostadas y que ahora parecen poco a poco revalorizadas con el destaque de cualidades emergentes. Ello no obsta para que la nueva etapa se venga más esperpéntica que la anterior, cosa que de lo contrario no sería digna de Apaña. Como muestra de ello, cabe destacar el gesto que ha tenido el Presidente de la República de las Bananas, que ha obsequiado a nuestro mono-arca con un ramo de flores acompañado de una tarjeta que reza ominosamente "Bienvenidos".
Del fragmentado panorama político emergente parece que derivarán acuerdos de gobierno entre la otrora incorruptible, revolucionaria y ahora moderada Veremos y el partido del Bello Paco, tras haber negado aquella cualquier pacto con ésta en cientos de ocasiones. La tercerona fuerza de Centro, en cambio, ha impuesto condiciones incumplibles por ninguno de los partidos para poder pactar. Lo que parece claro es que el escenario será complicado de cara a las elecciones generales de noviembre.
Noviembre, noviembre, el fin del proceso. El antes impasible señor de los puros, ha entrado ahora en pánico y prepara crisis de gobierno, liftings de equinoccio y otras sandeces en previsión de lo que parece será la irremediable catástrofe electoral otoñal, mientras el rey que antes se mostraba más preocupado, descansa ahora tranquilo en su trono dorado.
¿Y el Primer Ministro lacatón? Pues todo y nada. Ha perdido las elecciones en su principal feudo pero ha dicho que continuará su proyecto, aunque por lo bajini y negociando cositas por teléfono con el señor de los puros. Para su huida hacia adelante, ha convocado este señor unas elecciones secesionistas en septiembre, pero el carácter sectario y partidista de todos los que se presentan augura que resultarán unas elecciones regionales más de las que nacerá un parlamento todavía más fragmentado.
En esta redacción, los profesionales del medio han empezado a hacer sus cábalas apostando en la porra del cambiopress, para que todos puedan hacer su vaticinio sobre cuál será la situación a final de año. Las apuestas por el Bello e insulso Paco López como próximo líder del ejecutivo nacional van 10 contra uno. Se antoja increíble que un partido tan debilitado en las urnas pueda hacerse con el gobierno, pero dada la fragmentación política y la dinámica de pactos, no parece que quepa otra alternativa. También las apuestas pronostican la eternización del independentismo lacatón como mera enseña política hueca de cualquier contenido material o programático, sin esperar mejores resultados para septiembre, así como la holgada continuidad de la monarquía y el conformismo indolente del populacho frente a la magna institución. En cuanto a reformas constitucionales, también hay consenso sobre la idea de que nadie se pondrá a ello seriamente, soflamas y peroratas retóricas aparte. Y para concluir es de decir que con éstas y con futuras crisis, siempre más o menos dramáticas, perdurará esta folclórica payasada sine die, hasta que sucumba este reinillo y otro pueblo o civilización venga a substituirlo.
Parece pues que así en lo divino como en lo humano, en lo coyuntural como en el eterno ciclo de la vida, todo ha empezado a cambiar para que nada cambie. El círculo natural acaba coincidiendo cruelmente con el artificio humano, floreciendo las nuevas formas políticas al compás de la exuberante primavera y concurriendo en su ocaso los viejos dioses con el otoño estacionario, incluida estocada mortal en noviembre o en Brumario, con sus suicidios solsticiales. Nada importa tanto realmente, pues tal como se apaga la vida en una casa mientras al otro lado del tabique el llanto de un neonato lo inunda todo arrasando el pasado más inmediato, de igual manera en que caen las hojas en otoño y la nieve cubre la sesera de los viejos bustos del jardín en invierno, nacerá la nueva Apaña humana en la próxima primavera, sin exabruptos, revoluciones ni espasmos sobreactuados, mientras el cruel y burlón panteón celestial rompe en carcajadas. Simplemente lo nuevo se abrirá paso a codazos con lo viejo, y lo viejo, cual bestia herida y moribunda, se resistirá como siempre a desaparecer, languideciendo poco a poco y tornándose conservadores los postulados progresistas de ayer.
A pesar de todo lo anterior, a nadie escapa que la realidad convulsa de los tiempos durará al menos hasta el ocaso del presente calendario. Tan sólo cabe esperar el alivio y el frescor que traerá la efervescencia floreciente de la primavera, recordándonos  la flor del Almendro que tanto en Apaña como en Cincinatti, todos somos necesarios y nadie es imprescindible, tanto como sentenciar fúnebremente eso de que no somos nadie.
¿Y de la trascendente y emergente figura del hombre del tiempo? El impecable antiheroe, consciente de que ya no es centro de atención a diferencia de anteriores capítulos, cuajando la supuesta revolución en antirevolución, ha relajado su gesto al fin, pasando a la segunda y discreta línea profesional de la que nunca anheló salir. El elegante augur se retira de la relevancia dejándonos como última aportación para la reflexión, la siguiente a frase: Parece que por fin dejamos atrás el invierno, así que ya pueden hacer el esperado cambio de armario porque entramos de lleno en el verano con previsión de máximas excepcionales para esta época del año. Que pasen ustedes un buen fin de semana.

P.S. Sic transit Gloria Mundi.

En Apaña a Siempre de Siempre de SIEMPREMIL SIEMPRE.

Fdo. Friker Ganímedes, parapsicólogo.




miércoles, 15 de abril de 2015

Tokio Skytree:

Sora contempla la Torre Eiffel sin salir de Tokyo. Sólo la coloración rojiblanca de la estructura le recuerda que no está en París. Vista desde los 450 mts de altura de la nueva Skytree, la vieja Tokio Tower parece un juguete. En el interior del moderno mirador se da la temperatura perfecta y el murmullo de fascinación de los visitantes substituye al molesto paisaje sonoro de la metrópolis. Sólo en Tokio serían posibles dos torres descomunales.

Sora es un Hikikomori atípico. Aislado desde el exterior, desarraigado y miedoso al que el mundo le parece un lugar peligroso, detesta el contacto humano pero a la vez le gusta estar rodeado de multitudes y de ruido, sin tocar a nadie ni hablar con nadie, rodeado y desapercibido, un anónimo en un decorado animado. Sora ha creado una burbuja perfecta dentro de la cual se pasea, levitando sobre la ciudad y el mundo. Una burbuja que es el mirador de una torre imposible. En un abrir y cerrar de ojos, la gigantesca sala se vacía de gente y se hace un silencio metálico con zumbido eléctrico maquinario de fondo.

El interior de la torre es incierto y futurista. A decir verdad, Sora no ha estado nunca en esa torre, ni en Tokio, ni tampoco se llama Sora. De hecho, es posible que aún no esté siquiera inaugurado el mirador de la nueva Skytree. Por eso imagina el espacio como quiere. Sora es en realidad una habitación cerrada situada en las afueras de alguna ciudad de un cualquier país de Europa central. Una habitación cerrada con un nudo en la garganta que preocupa a sus padres y a su familia. El falso Sora imagina y delira un falso Tokio con ideación futurista, intentado proyectar los hologramas de sus semejantes en aquel lugar. Ha oído hablar de ellos y de sus rarezas como de una raza aparte, que su cabeza confunde con leyendas de samurais y dibujos de Godzilla. Se siente más próximo de ellos que de su propio entorno. Conoce sus historias sin haberlas vivido, empatizando con lo desconocido.

Como todo Hikikomori, Sora se enfrenta al dilema de salir de su estado o sucumbir y quedar atrapado para siempre en su habitación como la sombra technicolor de Superman en la cámara de rayos solares, consumido por delirios de grandeza y por el vampírico ciberespacio.
Pero como no es lo mismo un europeo que un japonés, un buen día Sora reacciona, da el paso de hacerse mortal y empieza a bombear sangre roja por las arterias por las que antes sólo fluían megabites de enfermiza información. Sora abre la puerta de su mundo y se enfrenta al sol. El cielo iluminado al fin por el sol. Su familia le habla, pero Sora nunca contesta. Y decide marchar en viaje. Un viaje iniciático hacia su nueva vida para el que sabe que deberá dejar todo su mundo atrás, dejando huérfanos su celda, su habitación, su creación.

El viaje a Tokio resulta demasiado caro, pero Sora necesita ir en alguna dirección. Ha comprado por internet un billete a París. Al menos podrá subir a la Torre Eiffel, pintarla de rojo y blanco en su cabeza a imagen de la Tokio Tower y fingirse Sora, el auténtico, culminando la hazaña de matar con su espada al dragón inmune a las radiaciones nucleares. Sólo así podrá empezar de cero una gris y convencional vida occidental que mal puede esperar a reunir el dinero para alcanzar su destino final allá donde el Pacífico acuna al Sol y culminar este previo y necesario viaje. Planea encontrar un trabajo en esta escala en el que no tenga que hablar mucho y con el que pueda ahorrar para continuar su viaje hacia el auténtico Tokio.

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Tarde otoñal en el Campo de Marte. La fría llovizna desaconseja subir a la torre, pero Sora parece decidido. En la cola para comprar su ticket, se topa con algo con lo que no había contado su calculadora mente:  turistas japoneses. Quizá no era tan listo como creía cuando estaba en su celda de yeso. Es lo que tiene la vida extramuros, te hace sentir inferior.

Todos los japoneses van en grupo. Parecen felices y aparentan estar disfrutando de la visita. Con sus chubasqueros azules y sus gorros de pesca se alejan de la idealizada imagen que Sora tiene en su cabeza. Una vez en la torre, en un acceso agorafóbico, Sora angustiado decide evitar el gentío y los ascensores, huyendo por un conjunto vedado de escaleras. Le falta el aire, hace días que dejó su casa, la aventura se le hace grande, la cabeza le va a estallar con tanta novedad y cree que no lo conseguirá, pero hay algo que ha aprendido en su huida hacia adelante y es que no hay vuelta atrás. No quiere volver a su habitación y ya ha llegado hasta aquí. Sora se plantea definitivamente acabar a lo grande. Conforme va subiendo, la sensación de vértigo tan ligada al humano espíritu de supervivencia, se contradice en Sora en una peligrosa y antinatural atracción hacia el vacío. Jadeando, llega a una plataforma y se detiene a recuperar el aliento. Es entonces cuando lo ve: la oscura figura de un joven japonés que parece tener su misma edad se yergue ante él. Parece haberse extraviado del grupo o quizá se haya zafado del resto y su familia le esté buscando. Pálido y tembloroso, entre aterrado y aterido, contempla fijamente el vacío, pareciendo balbucear unas palabras en japonés. Quizá reza una oración o quizá habla sólo mientras se aferra con las dos manos a la barandilla, pareciendo sostener él enteramente la torre con todas sus fuerzas, como un castillo en el aire. Sora decide salir de su aislamiento y le grita la única palabra de japonés que conoce - ¡Sora!- El joven se gira asustado y le clava la mirada. Se acerca entonces a nuestro Sora a quién la penetrante mirada oriental le intimida. De repente el joven agacha la cabeza y esquiva a Sora desapareciendo escaleras abajo, mientras a éste le recorre un escalofrío, ese escalofrío que fulmina a quién ha sentido por primera vez el terror de haberse cruzado consigo mismo.


Mr.X a 15/04/2015.

La Tour Eiffel:



48°51′30″N 2°17′39″E, 309,63 metros sobre el nivel del mar, 2º C, 74% de humedad, viento suave. Luz crepuscular en el ocaso de dos corazones congelados. Una pléyade de luces se encienden en el horizonte del alma, crepitando en el hielo sobre fondo citadino.

Él : ¡Mira!
Ella: Es bonito ¿verdad?
Él: Es como ir en avioneta, ya te lo dije. Esa es la diferencia con otras torres del mundo. ¿No te parece mágico?
Ella:¡¿y por qué no me trajiste antes?! Con todas las veces que venías...
Él: Ya sabes que siempre que he venido ha sido por trabajo.
Ella: No te esfuerces. De todas formas lo has vuelto a hacer. Siempre has sabido engatusarme.
Él: Y ya verás esta noche. He reservado en uno de los mejores restaurantes de la ciudad.
Ella: Que pena que te hayas esforzado tanto.
Él: Pero he cumplido mi promesa, al final.
Ella: Siempre tarde. Creo que París no tiene nada que decirme, está lleno de turistas y yo me siento una tonta más. Ya no me siento especial. Nosotros... nosotros ya no tenemos magia, ni edad. Por lo menos tú lo encuentras mágico. Te envidio. Al menos uno de los dos aprovecha siempre el precio del billete.
Él: ¡Nunca es tarde! Odio tu cinismo. Tampoco querías ir al Taj Majal de joven y parece que te dejaste allí el corazón.
Ella: Antes tenía gracia, hace 20 años. Anda, vámonos, empieza a hacer frío.
Él: ¿Y ya está?¿Esto es todo?
Ella: No te quejes, si por mí fuera te hubiera pedido el divorcio hace 10 años.

Él tiene un extraño arrebato, se acerca teatralmente a la verja de protección y dice:

Él: ¡Me voy a tirar!
Ella: No tienes valor. Nunca lo has tenido. Como siempre que te necesitaba y tú estabas cazando luciérnagas en Marte. ¡Me voy!
Él: ¡Te juro que me tiro!
Ella: No seas melodramático, anda. Además, le vas a amargar la visita a estos simpáticos turistas. ¿Quieres dejar de hacer el tonto? Estás montando una escena. Ven aquí.
Él: No me crees ¿verdad?
Ella: Te creí al principio. Te creí al principio y con los años me di cuenta de que vivías en un cuento de hadas. Ha sido la gran decepción, pero si te halaga, te diré que el gesto me ha parecido muy romántico y teatral. Épico. Muy tuyo.
Él: La épica... Un farol. Hubieran hecho falta 45 minutos y un soplete para abrir un hueco en la reja.

Ella esboza una sonrisa de colegiala y baja la cabeza. Sin mediar palabra se dirige a la cola del ascensor. Él la sigue y se reencuentran a la puerta del elevador, rodeados de turistas japoneses que invaden su espacio vital, restando intimidad a la escena. Sin embargo, ella mirando a otro lado, él la mira a ella durante un instante y prosigue en tono desenfadado:

Él: Tienes razón, esto está infestado de turistas. Ya me ha pisado tres veces el mismo japonés que luego siempre me mira, sonríe como un bobo y en un pésimo francés de imitación me dice "paldón".
A ella se le escapa una breve carcajada, volviendo su rostro a una relajada seriedad tras cruzarse sus miradas. Por un instante, el tiempo se congela y pasan 20 años por sus retinas.
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27°10′27″N 78°02′32″E 19 ºC, humedad 39%, leve brisa. El calor del día comienza a amainar. La juventud lo aguanta todo.

Él: Corre!
Ella: ¡Ya voy, espérame!
Él: ¿No son increíbles estos jardines? ¿No es increíble lo que construye el amor?
Ella: Pero esto es un mausoleo, lo ha dicho el guía.
Él: Tienes que abrirte más. ¡Mira!
Ella (se gira, contemplando la espectacular vista): ¡Wow!
Él: No me digas que no es maravilloso.
Ella: Sí. Tenías razón. El viaje ha sido toda una aventura, pero al final ha merecido la pena. Eres un romántico, ¿sabes?
Él: Conmigo no te aburrirás nunca, te lo prometo.
Ella: Pero no te pienses que me he olvidado de París, ¿eh?
Él: ¡No seas pequeñoburguesa! Tienes que abrirte, cierra los ojos, ¡respira!
Ella: ¡Vale, vale! Cómo eres. Pero me tienes que llevar.
Él: ¡Claro! Ya iremos cuando seamos mayores y tengamos dinero.
Ella: Y tú tengas barriga.
Él: Y tú seas mamá de tres niños.
Ella: ¡Qué horror!, ¡para! Qué tonto.
Él: ¿Los tendrías conmigo, Rottenmeyer?
Ella: ¡No soy ninguna Rottenmeyer tonto! Anda llévame al hotel, parece que refresca.
Él: Con lo que has despotricado del hotel.
Ella: ¿Sabes una cosa?, creo que el hotel no está tan mal. Al fin y al cabo, venimos a la aventura. Además me han regalado caramelos. Eres mi aventura.
Él: ¡Oooh! Por fin algo romántico. Ya verás esta noche. Te voy a llevar al Kilimanharo.
Ella: Pero no al de verdad ¿vale?, con esta aventura este mes es más que suficiente. Estoy llena de agujetas.
Él: ¡Jajaja!
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Primera planta de la torre, gentío y flashes, restaurantes, lloviznea lateralmente.

Él: ¿Aquí se acaba todo entonces?
Ella: El último viaje, la última oportunidad. Te lo dije bien claro en casa, pero eres un iluso.
Él: En el fondo todo esto es...
Ella: Es tú y yo. Hace muchos años me dijiste... ahora no recuerdo donde fue. Creo que en Mongolia; "te prometo que conmigo no te aburrirás nunca" o algo así. Pues era verdad. Demasiada aventura para mí sola. Como en Nueva York, sola, con dos niños, un aborto y buscándome la vida mientras el señor estaba en un rascacielos con secretaria hasta las tantas.
Él: Trabajando. Mucho. Y lo sabes.
Ella: ¿Crees que no lo sé?
Él: ¿Crees que no sé que he sido un mal padre y un esposo nefasto?
Ella: Y un infantil.
Él (la mira con sinceridad): Y un infantil.

Se hace un instante de silencio.

Él: Pensé que te gustaba Nueva York más que a mí.
Ella: Y me gustó, pero ese es el problema. No te odio, ni te deseo mal. Simplemente tú siempre has sido más París y yo más Nueva York. Tous les oisseaxs du point du jour...
Él: ...chantent l´amour.
Ella: ¿Lo ves? Pero París no es en blanco y negro. No para mí.

En ese momento una tropa de turistas pasa por enmedio y se coloca para foto. Alguien le pide a él, "photo please" y él se apresta. La escena típicamente turística concluye feliz y simpática en fotoarte, siempre con la perspectiva bohemia de él. Un turista se despide con un "so nice photo, thank you!"

Ambos protagonistas se vuelven a juntar:

Él: Escúchame por un momento, no habrá más promesas incumplidas. Te he traído aquí y no ha funcionado. No hay más trucos de magia, ni arco iris, ni puestas de sol sobre el pacífico, ni flores, ni circo de espejos. Sólo te propongo un pacto.
Ella: ¿Un pacto?
Él: Si nos divorciamos... yo sé que soy un desastre sin ti pero ¿y tú? ¿Qué crees que pasará? Seguramente piensas que darás carpetazo al error que cometiste hace 20 años y que empezarás a vivir pero, de verdad, piénsalo. Ya no tenemos 20 años. Además, ligar no se te da bien, no soportas a la familia y tampoco eres de salir por ahí con amigas.
Ella: ¿Me estás llamando vieja y aburrida?
Él: Para mí siempre serás esa delicada flor de invernadero.
Ella: Embaucadoor...
Él: Mira las cosas buenas. Los niños ya no están y me prejubilan el mes que viene. Ya hemos hecho todo y hemos dado un par de vueltas al mundo. No te ofrezco mucho más de lo que hay, pero por lo menos te prometo sólo una cosa.
Ella: Has dicho que no habría más promesas.
Él: Te prometo que no te prometeré nunca nada más. Pon tú las reglas.
Ella: Pues yo tampoco te puedo prometer nada, pero quizá tengas razón. Por primera vez en tu vida parece que hablas con algo de sensatez. Déjame que lo piense, no me agobies, ¿de acuerdo?
Él: De acuerdo.
Ella: Pues anda, llévame al hotel. Estoy cansada y esta conversación me agota.
Él: Pero la reserva, el restaurante...

Ella le mira con cara de asesina.

Él: Vale, vale. Lo anulo y pedimos algo al room service.
Ella: Eso. Si quieres vemos una película. Espero que no todos los canales sean en francés.
Él: Te quiero.
Ella: Ibas bien, no empieces.
Él: Bueno, pues te llevo.
Ella: Llévame a casa.


Mr. X a 15/04/2015.

martes, 13 de enero de 2015

Crónicas de Apaña IV:

Termina un año más, enlutado y plañidero el normalmente atribulado reino de Apaña, pues recientemente se ha tenido noticia del óbito de la ilustrísima y modernísima Duquesa del Ocaso, vulgo Docaso. Esta señora, aun habiendo cumplido unos 750 años de edad y siendo el único testimonio viviente de la fundación del reino de Apaña, era querida por todos los miserables súbditos del reino, dado el alarde de modernidad y cosmopolitismo de su personalidad. Su comportamiento era tan plebeyamente aristocrático, que la llamaban "la duquesa del pueblo" y es que resultaba verdaderamente entrañable verla azotando a sus lacayos vestida con su ropita de Amarga Ruiz de la Parda y con sus pendientes de aro gigantes, sobre los que siempre descansaban dos pizpiretos tucanes. Docaso era tan moderna que se había tatuado sus 353 nombres y apellidos en una nalga, lo que técnicamente nos lleva a su tobillo. Docaso principiaba siempre los tórridos veranos de Apaña protagonizando el falso robado de los paparazzi, arrastrando sus mojamáticos senos por todita la playa de Copalascañas. Docaso urbana, cosmopolita, mecenas del arte y moderna de profesión, se apagó en fin al compás del ocaso del presente año. Sus honras fúnebres contaron con fanfarria, fuegos de artificio y el sacrificio ritual de 100 de sus sirvientes y otros tantos de sus ex maridos, que se cuentan por millares dado el carácter casi milenario de la difunta. Entre los afortunados que pudieron presenciar tales fastos, se comentó lo bien que tocaba la banda, lo exuberante del artificio y lo bien que se habían muerto los sacrificados, destacando lo sanotes, rozagantes y bien escogidos que estaban los morituri.

En otro orden de cosas, las celebraciones del nuevo año han traído un cierto aire de paz y tranquilidad a la atormentada sociedad apañola, sólo alteradas por el breve comentario que siempre suscitan los ya tradicionales discursos televisivos de fin de año de el rey de Apaña y del Ministrillo Primero de Lacatonia. El primero se limitó a mandar a Radiotelevisión Apañola un discurso grabado por su anciano padre, nada menos que en cinta VHS que en época de bonanza hablaba de paz, concordia y no sé qué de unos cisnes. En cambio, el discurso del Primer Ministro lacatón se limitó a una esperable soflama folclórico-regionalista, que concluyó con la críptica sentencia "Que bonito es Calahorra, que parece Güasintón".

Pronto termina la tregua, pues el nuevo año comienza con el consabido período de saldos, que suele saldarse, valga la rebuznancia, con numerosos fallecidos por aplastamiento y heridos de diversa consideración y triste conmiseración. Tanto es así que el señor de los puros está pensando muy seriamente en abolir el mes de enferbebro y acabar con este dislate. Rápidamente ha sido disuadido por sus asesores recordándole que éste es año electoral y la peregrina idea no produciría sino un adelanto de los comicios, lo cual ha escalofriado al Presidente que ha desechado rápidamente la inicitiva.

Sin más que contar desde la capital de Apaña, esta redacción le desea un Feliz año Huevo a todos los apañoles.

En Apañamente a 1 de enferbebro de Tundararachundarachún.

Fdo:

Uncristodospistolas, pesebrista.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Relato Imposible:

Allí estábamos los cuatro. La lucha había sido encarnizada. Muchos habían perdido todo aquello por lo que lucharon y ahora para los que quedábamos era todo una cuestión de orgullo. La pena ahogaba sus corazones. Entonces habló Juan y sus palabras sonaron a gran finale: Bueno, sólo quedamos nosotros. Mayte me miró entonces, fingiendo fortaleza, sin poder ocultar ese miedo terrorífico al desenlace que en realidad la atenazaba. Jonás, sin embargo, parecía abatido, absorto, indiferente, como una estatua bajo la recia lluvia que lavaba nuestras heridas. Es en ese momento cuando apareció un señor con corbata y en voz baja y discreta, se dirigió a Juan:

-Señor con corbata: ¿Es usted Juan?
-Juan: Sí.
-Señor con corbata: ¿Juan Díaz?
-Juan: Sí.
-Señor con corbata: ¿Juan Díaz Palomares?
-Juan: ¡Que sí, que soy yo. ¿Qué pasa?, ¿no ve que estamos ocupados?!

Aquel misterioso hombre sacó entonces unos papeles del bolsillo de su chaqueta y mirando repetidamente a los  papeles y a Juan dijo:

-Señor con corbata: No sé lo que tenían ustedes previsto hacer pero tendrán que dejarlo para otro día. Soy Inspector de Hacienda. Tiene que acompañarme para aclarar unas cosas.
-Juan: Pero, pero…
-Inspector de Hacienda: Nada, nada, usted se viene conmigo.

Y cogiendo a Juan del brazo, se lo va llevando mientras le va diciendo: ¿Usted ha declarado toda su renta mundial en el último ejercicio? Cuéntemeee…
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Sólo quedamos tres. La lucha encarnizada había destruido nuestro pequeño mundo y sólo faltaba dirimir quién de los tres merecía su honor. Jonás, Mayte o yo. Sólo podía quedar uno de los tres. Mayte me miró desafiante y Jonás, lacónico, pronunció las ominosas palabras que todos temíamos: Es ahora.

¡Ahora! Se oyó de repente, y de la bruma emergieron súbitos tres agentes de la autoridad, que intentando aprehender a Jonás, forcejean con él:

-Agente 1: ¡Jonás Ramírez Peyote, queda detenido! Se le acusa de prevaricación, malversación de fondos públicos, fraude fiscal, evasión y blanqueo de capitales.
-Jonás: Pero, perooo… ¡Se confunden ustedes! ¡Soy un ciudadano honrado que paga sus impuestos!
-Agente 1: ¿Usted no fue alcalde de Villamejíco durante tres legislaturas?
-Jonás: ¡Sí pero de eso hace mucho, me retiré en 2.002, todo eso ha prescritooooooo…..!
-Agente 1: Eso se lo cuenta al juez. Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra ante un Tribunal, ¿sigo?

Ya se aleja Jonás llevado de los dos agentes. El trío desaparece en la niebla como el coro corrupto fantasmal que desaparece de la primera portada de los rotativos, que pasa de la gloria al olvido político en una imputación.
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Sólo quedamos Mayte y yo. Ambos sabemos lo que hemos hecho para llegar hasta aquí. Las atrocidades y la sangre que dejamos a nuestras espaldas. La infamia máxima por haber cometido el delito de sobrevivir.

Mayte me mira, yo le contesto con esa mirada de quién intenta decir: sigue, no pares, ya es. Arranca. Entonces ella habla:

-Mayte: No lo tengo muy claro.
-Yo: ¿El qué?
-Mayte: Es que con todo estoo… A ver, que yo tengo una cuentilla en Suiza. Nada de especial, una cosa que me dejó mi padre que era Inspector de Hacienda en el antiguo régimen y se las sabía todas y claro, por no hacerle el feo, total que…
-Yo: ¡¿qué me estás contando?! ¿podemos continuar, por favor? Así no hay quién termine lo interminable.
-Mayte: Vale, vale. ¿Por donde íba? ¡Ah, sí!
-Yo: ¿Quieres decirme algo?
-Mayte (solemne): ¿Crees que no sé todo el daño que has causado?, ¿crees que no sé que todo esto era por mí?, ¡Yo te mal…!

-Suena un móvil- Mayte atiende.

-Mayte (al teléfono): ¿Sí?¡Sí! ¡Paco, no me puedes llamar en otro momento?....¡Pero ¿qué dices?!...¡¿cuando?!... Voy para allá.
-Yo: ¿Tú también?
-Mayte: Era mi abogado. Estooo… que me tengo que ir un rato, que hay una orden de registro. Es borrar unos discos duros, darle a la trituradora y vuelvo. ¿Vas a estar aquí?
-Yo: Déjalo.

Ya se va Mayte corriendo a que no le trinquen lo de los discos duros y yo me quedo con esta cara de gilipollas en el vacío escenario nacional. ¿Es que toda esta sociedad está corrupta?
Aquí no hay quien haga nada. Me voy a casa.

Mr.X. A ver si salimos o qué.
Spain, 21/11/2014.          

PS: ¡Pues no vea como está Portugal, oiga!