viernes, 23 de febrero de 2007

Héroes 2

Otra vez me pilla agotado, pero voy a dar continuidad el súperescrito mardonesco recientemente posteado por nuestro anfitrión:

Vernos como héroes cotidianos es algo que ciertamente necesitamos en algunas ocasiones, es verdad, especialmente en aquellas en que el estrés nos supera o la mediocridad que nos rodea se hace demasiado abundante e insolente. Sin embargo, no hay que olvidar que somos productos de nuestra época y que se nos exige tanto como ser perfectos y, si además ser perfectos podemos ser cool, con el consabido peligro de acabar siendo snobs, pues mejor. Estas influencias recibidas y convertidas en obligaciones contraídas en la cultura de masas en que naufragamos a la deriva sólo han acabado por traernos frustración e infelicidad pues si hace un siglo ya era difícil ser un héroe, hoy en día es imposible. Por eso tenemos que buscar momentos heroicos en nuestra gris existencia.

Así que ahora que me piden que sea más que mi padre, más que mi tío el Gilito, más que mis compañeros de promoción, más que los personajes de las series de televisión, más que la mezcla genética de Dios, Chuck Norris, McGuiver y Ally McBeal y que sea más que yo mismo todos los días; pues bien, ahora reclamo mi derecho de ser un fracasado, imperfecto, bala pérdida, arisco y taciturno si toca, tonto simpático también cuando toca, payaso sin futuro de por vida, demasiado cualificado para unos trabajos y a medio camino de lo requerido en otros, depresivo y pesimista sin remedio (¡que coño con el optimismo!) incapaz de acabar lo que empiezo, de creerme superhéroe y huir de la realidad, de escribir este texto sin puntuarlo correctamente, de escribir líneas sin sentido hasta perder la inspiración…

Y de acabar con tres puntos suspensivos…

Mr.X

2 comentarios:

KITT dijo...

Continuara...

Diek dijo...

chi cheñó, totalmente de acuerdo con Mr.X.
Vivimos los tiempos más falsos desde el principio de la humanidad, y lo malo es que tanto debemos agradar al jefe, al cliente, a la madre del colega y a todo kiski que, al final, la gente ya no sabe si lo que piensa en serio es producto del dia a dia cotidiano o es uno mismo.
Dejennos fracasar en paz, por el amor de Dios, que cuando uno se equivoca se levanta y ya está coñññño.
Tiempos difíciles para toda la sociedad no corrupta.
Diek