lunes, 7 de diciembre de 2009

Los Grillos

Astucia, pueblo, Carmen, carmín. El Carmín de carmen reflejaba en sí el dolor en sus labios de su amor por mí.

Hola: Hola a ola, ola marina. “Mira, mira, la ola marina”

3, 33, 3,1416

Algo que hay que hacer para escribir, algo que hay que hacer para vaciar la cabeza antes de encontrar el surco donde se hayan escondidos los juguetes que necesarios son para el exorcismo de los demonios familiares pero más todavía de los demonios cotidianos.

Hace tiempo que no escribo y resulta que no escribo porque hace tiempo que no tengo nada para escribir. Escribir ayuda, ciertamente, a reprogramarnos. Es una terapia muy útil para determinados problemas. Ocurre sin embargo que, en años como estos en los que el trabajo nos absorbe, las preocupaciones cotidianas, tornadas obsesivo-compulsivas, nos abstraen de nuestras verdaderas preocupaciones existenciales.

El hecho de que me haya decidido a vaciar mi cerebro de toda esa tralla, ya ha servido para enfrentar los desafíos que tengo por delante en este momento. Preocupado como he estado con el día a día, no he tenido casi tiempo para pensar y disfrutar sobre lo que, según me anunciaron mis superiores, parece ser el regreso a mí país con otras funciones radicalmente diferentes a las actuales. Ahora, aprovechando los festivos presentes y los que advienen, es cuando verdaderamente estoy gastando mi tiempo en pensar y en disfrutar, ¿por qué no?, de esta la que ha sido mi vida durante los últimos 3 años y medio. La pena me embarga entonces cuando me doy cuenta de que han sido los mejores años de mi vida y eso me lleva a intentar apurar y exprimir hasta el último segundo de mi presencia en este país que, si bien extranjero, ha resultado ser más familiar para mí que mi propia casa y me ha permitido, dentro del estilo de vida que también acompaña, hay que decirlo; superar todos mis miedos, cambiar radicalmente mi vida y el hacerlo fuera del entorno que me agobiaba me ha dado tiempo para hacerlo primero mal y después bien, o sea, a mi manera, equivocándome pero sin regalar victorias a nadie.

Nada será igual después de esta experiencia. Volveré al centro de la acción pero mucho más preparado y sabiendo como quiero vivir sin tener que vivir como quieren otros. Sólo espero una cosa de mi regreso: Conseguir ser tan feliz como lo he sido aquí.

Mr.X. returns.