domingo, 27 de mayo de 2007

La fiesta de la democracia:

Así es como llaman algunos políticos a las jornadas electorales y así es como realmente deben ser llamadas por ser, precisamente, el mejor ejemplo del anquilosamiento de este sistema político.

Aunque sea desde el extranjero quiero en este día aprovechar para sumarme a las reflexiones políticas plasmadas en este blog con mis propias teorías sobre el significado de la democracia en estos tiempos que corren.

Hay que empezar hablando del “Desencanto”, aquel hastío político y social que surgió en nuestro país allá por el final de los setenta y principios de los ochenta y que explica el desdén que existe actualmente por el sistema de democracia de partidos que impera en la mayoría de las democracias occidentales. El problema radica realmente en la falsa idea que la mayoría de la gente tiene sobre lo que la democracia debe ser, pues a menudo se idealiza este sistema como la panacea para todos los males de nuestra sociedad e incluso para algunos propios. Nada más lejos de la realidad, pues sólo nos sentiremos cómodos con la democracia cuando comprendamos realmente la importancia que ha tenido su implantación a efectos prácticos.

El sentido actual de la democracia allende su desvirtuada esencia, no es sino el de garantizar, en primer lugar, un sistema de derechos y libertades muy primario y, en segundo lugar, el de garantizar ya no la alternancia, pues gobierne quien gobierne las políticas son muy parecidas, sino el propio autocontrol del poder ejecutivo por el miedo a perder el poder en las siguientes elecciones y hoy sabemos que aún así, cuando hay mayorías absolutas este autocontrol también puede eventualmente desvanecerse.

Si nos atenemos a lo anterior, creo que podemos concluir que el sistema funciona razonablemente bien, pero si nos aferramos a las esperanzas que se ponen generalmente en este sistema por la idealización del mismo, tales como la separación efectiva de poderes, la soberanía nacional y la justicia social, este sistema sólo puede causar desencanto.

También hay que destacar que la democracia triunfa como sistema operativo cuando en efecto se da en la sociedad un proceso de despolitización que permite convertir a los partidos en el “staff” del propio sistema, alejándolos un poco de las masas más enfervorecidas y violentas que sólo procuran la aniquilación del adversario. La propia historia de España, sin buscar ejemplos más lejanos, nos da buena cuenta de ello cuando se repasan los capítulos de la II República y la Guerra Civil pues, en mi opinión, el colapso de la Republica vino de la mano del gran desorden público causado por la incapacidad de los propios partidos de controlar a sus bases sociales. Hoy en día, el caso es el contrario, pues tenemos unos pésimos políticos que no nos merecemos pero la situación no llega a más porque la mayoría de los ciudadanos literalmente “pasa de ellos”.

Es por esto que no hay que llevarse las manos a la cabeza y hay que ver el día de hoy con otra perspectiva, como un día festivo en el que la gente va a votar y luego queda con sus amigos y familiares para tomarse una caña con la tranquilidad de que todo, más o menos, va a continuar igual, vamos a tener estabilidad para volver a tomarnos cañas los domingos y reírnos o quejarnos de la democracia mientras pedimos otra ración de calamares. También hay que ver la noche electoral con el interés de un partido de fútbol en el que se enfrentan dos equipos de fuerzas, de intereses y de influencias que luchan por llevar la voz cantante durante los siguientes cuatro años.

Esta es, en mi humildísima opinión, la realidad actual de la democracia. Si lo que queremos es una auténtica democracia, más cercana al ideal utópico de este concepto, entonces hay que reformular sus instituciones de nuevo, partiendo de la aniquilación de los partidos en pro de una representación realmente democrática de la sociedad en las instituciones.

Sin otro asunto y con todo el cariño para mis lectores, os dejo que vayáis a votar al colegio y a botar al bar, esperando que no os atragantéis con los calamares, para lo cual siempre aconsejo que acompañéis cada bocado con un poquito de cinismo y un traguito de cerveza.

Desde Lisboa, a 650 kms. del centro del cotarro, a 27 de mayo de 2007.

4 comentarios:

KITT dijo...

Tienes razón. Es solo una cuesión de vagancia disfrazada de sintesis antisistema.

Diek dijo...

Para mi la democrácia es tener el derecho a ir a votar a quien te plazca o no ir a votar si te place.
Después el que salga hará lo que le de la santísima gana (como hacen todos), mientras yo me tomo mis calamares y mi cerveza.

Mr.X. dijo...

Exacto Kitt! Nunca se abordará la creación de un sistema auténticamente democrático porque supone aventurarse sin saber como va a salir el tema, pudiendo perder la tan cómoda estabilidad que ya tenemos.

the-fehc dijo...

a los que gobiernan no les interesa la democracia total por que actuan para su propio beneficio y no para el nuestro, lo mismo unos que otros, por que la mayoria no tiene vocacion lo que tienen es ansia de poder.
da gusto leer vuestros articulos y comentarios.ARRIBA LA REPUBLICA INDEPENDIENTE DE KITT-LAB