martes, 14 de agosto de 2007

Miedo:

Es cierto que mi cerebro funciona peor con el calor, cual computador en plaza de toros (tendido Sol), pero en este momento, que para muchos es sólo el ecuador del año, suelo hacer balance de lo acontecido y me preparo para la nueva anualidad, que para mí empieza siempre en Agosto. Quizá os parezca raro, pero para mí es siempre así.
Lo cierto es que me han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que mis predicciones para el año que comienza sólo pueden acabar teñidas de una ominosa fatalidad, quizá inducida por el hada negra que me persigue. La muy negra se esconde detrás de cada coche que estallará, de cada andamio que caerá, de cada tiro que alguien me disparará. Me ataca desde el futuro la muy zo.negra. Sé que es absurdo, pero llevo unos días casi paralizado, cariacontecido, con crisis de ansiedad. Incluso me muevo torpe, como un vejestorio. Los dejá vues se remezclan con el pasado real de mi cerebro y veo la muerte en cada esquina, en cada calle, en cada alimento que como, en cada edificio que se derrumba, en cada curva que tomo, en cada avión en que viajo, en cada beso que doy, en cada sueño que tengo, en cada mendigo que se cruza, en cada yonki que me pide, en el aire que respiro, en la luna que se cae, en el sol que se derrite, en el piano quer se desprended, en la causa de la lepra, en la s lestras qje os escwribo, en le puf del descansillo, ens las pieles dewl demoniio, en las taquillas del imfrierno.

Ups. Ya vuelvo en mí.
El miedo me paraliza y sólo me apetece esconderme detrás de la nada y cuanto mas calor hace en la calle, más fríos tengo los huesos. Este tipo de sensaciones me pueden durar varios días, pero poco a poco se van marchando. A veces estas cosas no se van más que arrancando el tapiz que cuelgan los dioses desde el cielo cada mañana. A veces tengo el valor de echármelo por encima, como si fuera una capa, y sé que esta vez también lo haré, si es preciso.
No le tengo miedo a la muerte, que nadie piense mal, ¿eh? Sólo le tengo miedo a las formas de morir cada vez más angustiosas que aparecen por ahí y a esas nuevas formas de vivir sintiendo demasiado intensamente la alegría o el dolor. Supongo que el resultado del proceso sólo puede ser uno: La elección de la prisa como manera de vivir. Vivir una vida vertiginosa sin mirar atrás (ni mucho menos adelante). Vivir sin mirar. Es paradójico e irónico que la gente que me conoce o que cree conocerme me suponga, por esta acción, un valor que en realidad no tengo. Es paradójico e irónico ser en el fondo un cobarde y acabar vestido con la capa del valor precisamente movido por el miedo. Lo peor de todo es que da el mismo miedo vivir que morir. Es irónico y absurdo. Y cansa. Sobretodo, vivir cansa y pensar agota.

En fin, que todo esto es mi manera de decir: Mr.X ha vuelto y está peor que nunca.

Mr.X. Cariacontecido desde el Frenopático.

4 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Espero que puedas superar este trance que te paralice antes de que se convierta en fobia. Saludos!

Ana dijo...

Kitt... el miedo a la vida y el miedo a la muerte son lo mismo. Y pensar cansa, cansa mucho, Mejor sentir, aunque sea doloroso.
No es cobarde el que tiene miedo. Mucho coraje se necesita para escribir lo que tú has escrito. Me saco el sombrero.
Besitos

KITT dijo...

ICONO DE CARA DE RELATIVIDAD... estoy contigo X, para siempre...

Mr.X. dijo...

Gracias por vuestras muestras de apoyo y solidaridad!

En estos últimos días he evolucionado favorablemente, por lo que mis mayores angustías han sido felizmente substituidas por intensos dolores de espalda y rigidez cervical.

Me voy un rato a la autopista a atropellar perros, que hace un día precioso.

Mr.X. Turbo Diesel Intercooler.