viernes, 23 de marzo de 2007

Ciudad Vacía.

Como foráneo en tierra extraña, a veces siento la sensación de vivir en un decorado vacío en el que las sombras de los peatones que lo habitan se me antojan actores de reparto de un filme de tercera, aunque me entretenga en su contemplación, como buen “voayeur” que soy.

En ese contexto y teniendo en cuenta además, mis circunstancias personales como son la naturaleza de mi trabajo, mi desarraigo y, quizá, lo distante de mi carácter, he tenido que acostumbrarme a esta soledad que al principio se me hacía rara pero que ahora llevo casi con cierto placer, por aquello de “mejor sólo que mal acompañado”. Sin embargo, también acostumbrado a esta sociedad donde cada vez es menos inusual ver almas errantes y solitarias, no concibo todavía el hecho de que le parezca extraño al camarero de un bar o a la taquillera de un cine que solo quieras un menú del día o una sola entrada para ver la película más taquillera. Estoy viviendo estas situaciones en persona y me recuerdan a aquella escena de la tan hilarante y afamada producción hispano-argentina que era “No sos vos, soy yo” donde el protagonista abroncaba a la taquillera del cine por responder “¿solo una?”

Y es que es verdad: ¿o acaso no os ha pasado nunca? Apuesto a que sí.

Quiero vuestras opiniones y espero que, aunque no os conozca, resulten lo suficientemente interesantes como para ayudarme a llenar con gente de carne y bits esta ciudad tan vacía pero tan bien vestida de neón y pieles.

23/03/2007 y ya es Viernes.

Mr.X. el atrapasombras.

2 comentarios:

KITT dijo...

Buen texto Mr.
Las ciudades son solo monstruos de cemento y metal que devoran las almas de la gente. Solo tienes que buscar su punto debil y se postrara a tus pies... y sino, temborrachas :)

en cuanto pueda te hago una visita

KITT

Mr.X. dijo...

Serás bien recibido.

En cuanto a lo de la ciudad a mis pies: Esa sensación la tuve en el bar panorámico con atmósfera decadente de un conocido hotel del centro de Porto. Que vistas y que pedo!

Por cierto que escribí allí un textillo muy guapo, pero lo tengo que pasar a limpio.